Después, amenazado por su partido, el Partido Progresista (PP, de centro derecha), con expulsarle y por un grupo de parlamentarios con destituirle, reculó.
El recurso ante el Tribunal Supremo Federal es la última bala del Gobierno.
Rousseff, por su parte, languidecerá exiliada en su propio palacio, con las manos atadas, convertida en una figura algo espectral.
La última la propició Wladir Maranhão, el presidente interino del Congreso, que anuló el impeachment el lunes por la mañana y lo volvió a aprobar el lunes por la noche.
Esos mismos días que Temer utilizará para, además de encargarse del país, blindarse en el poder e imposibilitarle la vuelta.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/10/actualidad/1462901975_092623.html
