Diana Manzo
El Domingo de Ramos en Juchitán, Oaxaca es una tradición siempre viva entre los binnizá (zapotecas). Más de diez mil personas celebran la vida y la muerte conviviendo con sus seres queridos, en el panteón municipal que lleva el mismo nombre.
Para la comunidad zapoteca significa celebrar un nuevo año y lo hacen con las almas de sus seres queridos, conviviendo y compartiendo lo que amaban en vida.
La celebración comienza desde semanas antes, primero con la limpieza de las sepulturas, para que el Domingo de Ramos a muy temprana hora comiencen a llegar las personas, al igual que las vendedoras de diversos productos, alimentos y bebidas.
El Yoo Ba’ Guidxiguie (panteón) alberga aproximadamente unas 5 mil sepulturas, las cuales están construidas algunas de material de concreto en forma de pequeñas viviendas y otras más de palma o tabique todo depende de la economía de las familias.

“Es volver a reunirnos, es volver a sentirnos”, dice la maestra Rogelia González Luis, activista de los derechos de las mujeres quién le trajo flores a su hija Flor Audelia, quién falleció hace 21 años.
La música no puede faltar, y con alimentos y bebidas la familia Ballesteros Vera recordó al jefe de la familia, al señor Aníbal Ballesteros Lagunas, quien falleció hace 7 meses a la edad de 64 años.Sus hijos viajaron desde la Mixteca de Oaxaca para acompañar a su madre y cubrir de flores y cantos la sepultura de su padre.

“Mi padre nos inculcó esta tradición, y acá estamos recordando su legado como un padre amoroso y que nos dió muchas enseñanzas”, contó su hija Daniela Ballesteros Vera.
Los olores de las flores típicas de la tierra zapoteca se colocan en las sepulturas, que van desde las flores del coyol, cordoncillo, albahaca, flor del río hasta las más costosas como rosas, lirios, girasoles y gladiolas.
Entre los pasillos, familias completas se organizan para realizar enramadas de palma o de tela para protegerse del sol, entre risas y recuerdos del difunto colocan las flores; en algunas sepulturas, las más recientes lloran y le cantan.
**El comienzo del año zapoteca **
A diferencia de otras culturas del estado de Oaxaca, los pueblos zapotecas comparten con la muerte dos veces al año (Domingo de Ramos y Todosantos), la celebran, le hacen fiesta, porque la consideran un simple paso de lo mundano a lo eterno, que no meramente desaparece después de estar bajo tierra.

El escritor zapoteca Víctor Cata explicó que esto tiene que ver con el comienzo del año zapoteco, que iniciaba el 12 de marzo y terminaba el 17 de marzo.
“Habían 5 días que los zapotecas llamaban días inútiles que eran días aciagos y se iba a visitar a los muertos”, pero aclaró que con la llegada de la religión católica se modificaron las fechas y se acomodó con la Semana Santa, por lo que varía en meses, que puede ser marzo o abril como en este 2023.
