En conjunto, estos resultados sin duda apuntan a la idea de que el ejercicio puede ayudar a prevenir el arraigo de los peores daños psicológicos del bullying.
También sería muy interesante ver un estudio como éste que considere a fondo la gravedad del bullying.
Ambas situaciones podrían ayudar a evitar que sean víctimas, o al menos que reduzcan la frecuencia y severidad de la victimización.
Para los adolescentes, estos beneficios son particularmente importantes, dado que la adolescencia es un tiempo de desarrollo acelerado y de formación de hábitos.
Pero como los investigadores destacan, existen límites de lo que puede ser deducido de este tipo de estudio correlacional.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2015/10/04/ejercicio-una-terapia-prometedora-contra-el-bullying/
