No puede ser de otra forma en alguien que no concibe pasar un sólo día “sin intentar comprender algo o inventar algo.
Sin embargo, un par de charlas le hicieron darse cuenta de que sus teorías científicas eran “más fascinantes que cualquier guión que yo pudiera escribir”.
Thorne fue un niño imaginativo y un estudiante notable que soñaba con ser conductor de una máquina quitanieves.
Y eso que el propio científico tiene serias dudas acerca de la invención de una máquina que nos permita viajar en el tiempo.
Sin embargo, una charla sobre el Sistema Solar a la que acudió con su madre, cambió su forma de pensar.
Fuente: http://one.elpais.com/kip-thorne-astrofisico-detras-la-ciencia-interstellar/
