La violencia de las pandillas, que campan por este territorio, es un estigma difícil de superar.
Como ven, la mara impone su propia ley aquí”, explica Tita Ervetz, fundadora de la asociación Vidas Plenas.
Los menores son captados por las pandillas a una edad promedio de nueve años.
La asociación Vidas Plenas es la única que trabaja en el asentamiento de La Limonada.
Él mismo es la prueba de que se puede escapar de las pandillas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/09/29/planeta_futuro/1443525680_735932.html
