Sin embargo, en las últimas décadas la fiesta de Halloween, del 31 de octubre, ha sumado adeptos en algunas ciudades mexicanas.
El rostro del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera se ha convertido en una de las máscaras más populares en las calles de México en la víspera de la fiesta de Halloween.
Algunos niños acuden a las escuelas disfrazados de personajes del cine de terror y también hay fiestas donde el disfraz es obligatorio.
Los productores de disfraces para la noche de brujas suelen fabricar máscaras de personajes políticos polémicos cada año.
Los vendedores del disfraz de El Chapo aseguran que la primera producción de máscaras ya se ha agotado cuando todavía faltan dos semanas para la noche de brujas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/17/estilo/1445039870_856345.html
