Este optimismo generalizado invita a los ciudadanos a gastar cada vez más, una buena noticia para la transición hacia una economía propulsada por el consumo interno.
Esta partida, recuerda, solamente supone alrededor de un 36% del PIB de China, lejos del 60% aproximado de los países occidentales.
En 2015, el consumo contribuyó en un 66,4% del total de crecimiento de la economía.
En el futuro, si se establece un sistema de seguridad social con garantías, los chinos aún tendremos más incentivos para gastar».
«Las cosas tendrían que ir muy mal para que el consumo se viera afectado», asegura Hu Xingdou, profesor del Instituto de Tecnología de Pekín.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/03/24/actualidad/1458816446_190412.html
