Ignoramos la cantidad de árboles talados, y nos resistimos a ser pasivos observadores de una nueva agresión a la naturaleza.
Luego de 15 años de servicio –una medalla este 2015–, cursar actualizaciones, cátedras extraordinarias y representar deportivamente a la institución, quedo fuera.
Exigimos la atención de las autoridades para que se respete el medio ambiente y los pocos espacios verdes que nos quedan en la ciudad.
La semana pasada fuimos testigos de la sostenida intervención de motosierras que fueron despoblando el verde que caracterizaba a la zona; pasaron un par de patrullas que vieron lo que sucedía, pero no hicieron nada.
Me esforzaré en explicarle que tal vez la Sociedad Protectora de Animales intervenga y quizá las autoridades digan que es cosa de la delincuencia organizada y a lo mejor hasta una verdad histórica surge.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/06/opinion/002a2cor
