Su participación en la causa de la democracia fue una gran oportunidad que desperdiciaron por miedo o por conveniencia mundana.
El papa Francisco está demostrando una vocación cristiana que sorprende a los escépticos e irrita a los conservadores.
Más allá de los discursos, sus acciones políticas y diplomáticas han mostrado valentía y sentido de la oportunidad.
Tampoco ha gustado su agenda liberal referente a los gays, el aborto y la ausencia de planificación familiar.
El hecho de que no incluyera a México en ninguna de sus giras por América Latina ha provocado especulaciones.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/27/opinion/014o1pol
