La fría formalidad del texto leído por el vocero del presidente Peña Nieto pone el acento en acuerdos y conciliadores compromisos del titular del Poder Ejecutivo.
Resulta ineludible atender al encuentro de los padres de los normalistas de Ayotzinapa y el Presidente de la República.
Aunque ocasionalmente se contradigan con las de expertos cuya intervención exigieron los padres o esos mismos voceros.
Ambas partes del diálogo congeladas, inmóviles como estatuas en la posición que cada una había adoptado antes del encuentro en privado.
Hubo reunión en el Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad, en la vecindad inmediata de la montaña rusa.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/27/opinion/018o1pol
