Catorce jabatos de un encomiable Eibar provocaron otro bajonazo del Madrid, que ya ha perdido seis puntos consecutivos en Liga, cuatro en Chamartín.
Cuando se esperaba el clásico arreón final, la tradicional ventolera local en Chamartín, resulta que el histórico Eibar resistió son mayores sobresaltos.
Previsible, monótono y con cierta pachorra, el Real Madrid se quedó hueco durante toda la sobremesa.
Algún amago de Morata, que con poco fue mucho más que Benzema, y ahí se quedó el Madrid.
Nunca tuvo marcha el Madrid, salvo cuando los focos recaían en Bale, autor de otro cabezazo, este aún más soberbio que el del gol.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/10/02/actualidad/1475423615_845035.html
