La estimación más modesta iguala la extensión deforestada en toda la selva amazónica en la última década.
Para ella, solo una acción urgente y que apunte contra todas las interferencias humanas podría dar una oportunidad real a la selva amazónica.
En países como Brasil, lograron que las autoridades asumieran el reto y, salvo los dos últimos años, la merma de la selva amazónica se había reducido en lo que iba de siglo.
Para salvar lo que queda de los bosques tropicales no basta con acabar con la deforestación.
Pero tanto esfuerzo puede estar enmascarando un problema aún mayor: los bosques tropicales pierden biodiversidad a medida que los humanos se acercan.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/29/ciencia/1467211200_184288.html
