Si aún consideran que no ha cambiado.
Ocurrió en la pasada campaña electoral, en un mítin del Partido de los Trabajadores (PT), en la periferia sur y pobre de São Paulo.
Pero habrá que ver si sus gentes aún le consideran de los suyos.
Un obrero metalúrgico le oía desde la calle, con una sonrisa de oreja a oreja.
Hace unos días aseguraba que para entonces tendrá 72 años y el empuje de un hombre de 30.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/04/actualidad/1457115734_905577.html
