Pero no conseguir imaginar un futuro que no sea una distopía puede ser tanto o más arrasador.
Los culpados, aquellos a quienes se responsabiliza de las dificultades del presente, no vienen tan solo del pasado y de hechos concretos.
En aquel momento, sin embargo, Lula no era el único que tenía esa idea de futuro tan activa en el presente.
El pasado de alguien o incluso de un pueblo puede ser devastador, y muchos sucumben a la imposibilidad de superarlo.
Nuestro presente se ve tan impactado por el futuro que somos capaces de imaginar como por el pasado que intentamos entender.
Fuente original: El mañana no puede ser solo invierno | Internacional | EL PAÍS
