Es loable (aunque inocuo) que Miguel Ángel Mancera insista en una Constitución para la ciudad de México.
Necesitamos superar muchas carencias e implementar muchos cambios, sí, pero bien pensado todo, con buena intención, con apego a la Constitución y con una convicción patriótica.
En estas luchas cívicas, como en las políticas, cada quien da lo que quiere y lo que puede, de tiempo, de sacrificio, de aportaciones materiales.
Ambos carecen de experiencia ante un grupo de niños o jóvenes de secundaria, desconocen la vida en planteles escolares y no tienen trayectoria en este campo.
Ninguno de los dos, el que se fue y el que llega, es maestro; ninguno de los dos es experto en técnicas educativas, sistemas, literatura especializada.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/21/opinion/021a1pol
