En un mensaje divulgado ayer, el Papa Francisco condenó el asesinato el pasado lunes de dos religiosos en México.
La violencia, dijo el Pontífice, es “injustificable”.
De acuerdo a sus declaraciones, parece que el fiscal trataba de ahuyentar interpretaciones que vinculen el asesinato de los religiosos a la delincuencia organizada.
Su portavoz, Hugo Valdemar, dijo “que es una grave irresponsabilidad dar a conocer de manera apresurada información sobre el asesinato.
El sacerdote y el sacristán, declaró a los medios, no fueron secuestrados, convivieron con sus verdugos e incluso “compartieron licor” con ellos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/21/mexico/1474479785_106390.html
