Sobre los alambres de espino, advierte: “Todos los muros caen, hoy, mañana, o dentro de cien años, pero todos caen.
Una periodista de origen mexicano le pregunta si entiende a las víctimas —o a las familias de las víctimas— que jamás perdonan a los abusadores.
“¿Se siente una estrella?”, le preguntó una enviada francesa, que aún fue más allá: “¿Es bueno para la Iglesia que el Papa sea una estrella?”.
Rezo y le pido a Dios porque Dios es un campeón en buscar caminos de solución.
A mí me gusta mirar cuando el cielo está sereno, en verano… Pero el Papa debe ser el siervo de los siervos de Dios.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/09/28/actualidad/1443433138_823767.html
