Sin embargo, en este momento, creo que la protesta que implica el no votar o la anulación del voto va más allá.
Es tan alta, que aun no influenciando el resultado final, es un aviso a la clase política.
La protesta que implica el no votar o la anulación del voto va más allá.
¿De quién la culpa de esta paradoja de que no votar es votar en el que va a ganar?
¿Qué ocurriría si en un país como este donde el voto es obligatorio, el 80% dejara de votar?
Fuente original: El partido de los que no votan | Internacional | EL PAÍS
