España no es, evidentemente, propietaria ni fideicomisaria de la lengua, sino que el castellano es un invento de quienes la tienen como propia.
Y creo que es, asimismo, en el interés del hispanohablante que un cierto grado de unidad se mantenga, para que dentro de unas décadas nos sigamos entendiendo en la lengua común.
El Poder Blando —soft power, término que inventó Joseph Nye— es la capacidad de influencia de un país o una cultura más allá de su potencia demográfica, económica o militar.
Y ese tipo de poder lo tiene la comunidad hispánica de naciones, que encuentra en su lengua un formidable instrumento de acción internacional, del que aún no se ha sacado todo su provecho.
Pero el imperio del español se produjo mucho antes de que los medios de comunicación le dieran todo lo que pudo haber sido suyo.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/02/26/actualidad/1456514376_285795.html
