No temen ni él ni Ramoneda el florecer en Barcelona de librerías de autor (Calders, La Impossible, No llegiu…) que tiene algo de regusto a La Central: “Ojalá nos copiaran el modelo; el público de librerías es infiel, pasea por unas y otras… Pero eso está bien, y si creamos un clúster, mejor.
Y en esa línea, pedirían un mayor apoyo municipal para romper la uniformidad comercial que se impone por la globalización.
“La vía de expansión por centros culturales la hemos dejado para centrarnos en el núcleo del negocio; en eso otros como Laie lo están haciendo muy bien”.
Pero la crisis se manifestó entonces en toda su virulencia en el sector y el crecimiento se quedó ahí.
“Cuando llegaba un libro pedido a la Escuela Francesa de Damasco la librería era una fiesta”, rememora Ramoneda; “Amazon puso luego la puntilla”.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/03/07/catalunya/1457384419_291720.html
