Todos tenemos una vida privada y una vida pública, por muy anónimos o famosos que seamos.
¿Quién decide los límites de nuestra vida privada o ámbito reservado?
De esta forma, aunque no creo que le guste la idea a la (mal) llamada “prensa del corazón”, sólo aparecería en estas publicaciones o programas la vida privada de los que voluntariamente quieran venderla.
Recientemente, el youtuber El Rubius se ha quejado de la intromisión en su vida privada de unos paparazzi, que le habían fotografiado de vacaciones en la playa con su novia, y de una revista digital que las publicó, como una gran noticia.
La excepción, en mi opinión, sería doble: por razón de las personas y por razón de los “momentos”.
Fuente: http://elpais.com/tecnologia/2016/09/19/actualidad/1474280630_001231.html
