Las elecciones locales de 2016 coronan el proceso, iniciado en 2010, de descomposición de las instituciones electorales.
El pasado domingo hubo elecciones para gobernador en 12 estados de México, así como para la integración de la asamblea constituyente de la capital nacional.
Las elecciones locales de 2010 rompieron ya esos límites: hubo apoyos ilegales de los gobiernos estatales a sus candidatos, enormes sumas de dinero invertidas en las campañas cuyo origen nunca se determinó, compra de votos a la vieja usanza.
Una nueva reforma electoral en 2014 pretendió quitar a los gobernadores de los estados el control de las elecciones y centralizar su organización en el Instituto Nacional Electoral.
No es sorpresa que las elecciones de 2016 hayan sido las más violentas y sucias en mucho tiempo.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/08/mexico/1465395767_044581.html
