“No va destinada al consumo mexicano, que es de heroína, sino al estadounidense”, explica el representante de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, Antonio Mazzitelli.
No sólo por el cultivo del opio, sino también su conexión con las rutas a Estados Unidos.
Han traído el fentanilo envuelto en una bolsita de plástico que han depositado amorosamente sobre la mesa.
Dos factores a los que ahora se ha sumado un revolucionario elemento: el fentanilo.
En sus escarpadas laderas, fuera de la mirada del Ejército, nada o casi nada ocurre sin que lo sepa el narco.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/23/mexico/1466645612_304568.html
