En Chile no hay otra como Julita Astaburuaga.
Con una clase alta que no sabía cómo comportarse socialmente, Julita comenzó a enseñarles qué regalar y hasta cómo vestirse.
Su personalidad era única, según relata Alfredo López, periodista especializado en vida social de revista CARAS CHILE.
Chile tenía una clase alta analfabeta en lo social y Julita la comenzó a educar.
En definitiva, Julita empezó a codearse con los principales símbolos de la vida social a nivel mundial.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/14/estilo/1457988361_508288.html
