Puede parecerle un buen plan, sobre todo si ha trasnochado.
“Que no tengamos que madrugar para ir a trabajar no significa que debamos descabalar por completo nuestro ritmo de sueño y levantarnos de la cama al mediodía.
“Además del evidente cansancio, alterar los ritmos dificulta la concentración y provoca una sensación de hambre que puede conducirnos a comer cuando no debemos”, apostilla Monereo.
Foto: (Escena de ‘Los tres mosqueteros’ (The three musketeers), 1939)
Sin embargo, una investigación publicada en 2015 en ‘Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism’ confirma que cuanto mayor es la diferencia de horas que pasamos durmiendo entre los días laborales y los de descanso, mayor es el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/12/fotorrelato/1468319063_263946.html
