Para poder realizar el experimento, los científicos utilizaron como moneda de cambio algo que a estos monos les encanta: zumo de cerezas.
Un grupo de investigadores del Departamento de Neurobiología del Duke University Medical Center realizó un curioso estudio con un grupo de monos Rhesus (Macaca mulatta) para comprobar por qué estarían dispuestos a pagar estos simpáticos primates.
Nos es esta la única pastilla por la que los laboratorios libran una apasionante pugna.
La clave se encuentra en que estas imágenes activan los mecanismos de conexiones cerebrales de lo que se conoce como “circuito de recompensa”.
La cuestión entonces será: ¿quién se tomaría esa pastilla?
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/06/buenavida/1475751579_121909.html
