Creo que esta estación no es la primavera, es un invierno resbaloso que nos habla de algo más profundo y es la educación, la exacerbación de nuestra condición inhumana.
¿Por qué los ciudadanos eligen a quienes representan precisamente lo contrario a lo que dicen rechazar?
Si se tratara de votar en contra de la élite y el establecimiento, en Estados Unidos, alguien como Bernie Sanders tendría esa coherencia.
Pero eso es una cosa y otra muy distinta es el racismo, la xenofobia, la misoginia y el abuso sexual.
Lástima que salió del juego y los demócratas no lograron rescatarlo y volverlo creíble al lado de su candidata.
Fuente original: Esta no es la primavera | Internacional | EL PAÍS
