La interferencia política constante en el Poder Judicial con el fin de influir en sus actuaciones, debe cesar.
El pueblo brasileño, nunca perdonará este ataque frontal a la democracia y al Estado Democrático de Derecho.
El Poder Judicial y sus componentes deben defender a la ciudadanía frente a este intento evidente y grosero de instrumentalización interesada.
La lucha contra la corrupción es vital y debe ser prioritaria en cualquier democracia, pero debe estar muy atenta a quienes se aprovechan de esa «ceguera» que aparentemente se presume a la Justicia.
Y es obligación hacerlo, no solo por Brasil, sino por todos, porque la democracia es un bien tan escaso cuya consolidación, es misión del conjunto de toda la comunidad internacional.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/25/actualidad/1461535629_475521.html
