Europa es un continente saturado de historia y acosado por el espectro de su repetición.
Pero si, como supuestamente observó Mark Twain, la historia no se repite, pero rima, el recuerdo del pasado debería guiar a Europa del Este, no tenerla de rehén.
Esta división es reflejo de una divergencia fundamental en la respuesta de ambas partes a la historia.
En Europa del Este, la democracia se está volviendo cada vez más antiliberal.
Los países de Europa del Este (inseguros principiantes en el frágil progreso económico ofrecido por la pertenencia a la UE) no creen tener ninguna obligación al respecto.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/02/opinion/1456943703_312260.html
