Fue uno de los comisarios independientes decisivos para el arte catalán y español de la década de 1990.
Lucido, irónico y desencantado, con el alma de artista y una vena depresiva común a muchas mentes privilegiadas, Manel Clot, se fue alejando de la primera línea de fuego del arte, aún antes que el cáncer le obligara.
Esta mañana no se ha despertado, completamente solo, como siempre se había sentido”, escribe su amiga, la artista Francesca Llopis.
Por eso más que obras las de réserVoir eran homenajes, un tributo al pensamiento, la figura y la compleja y a menudo críptica personalidad de Clot.
Francesc Ruiz, Joan Morey, Javier Peñafiel y Carles Congost, fueron sus cuatro mosqueteros, pero hubo muchos más que deben a Clot haber contextualizado y encauzado su carrera.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/03/02/catalunya/1456950869_034058.html
