Sin embargo, algunas de las alternativas no contribuyen precisamente a liberar a las mujeres, sino a crearles nuevas ataduras.
Porque nunca seremos suficientemente naturales, suficientemente maternales o suficientemente ecológicas.
Pero una cosa es informar y otra promover con carácter general unas opciones concretas y presentarlas como superiores a las otras.
Al final, siempre hay un dedo acusador sobre las mujeres.
La tiranía del imperativo natural, como la del pensamiento positivo, puede ser tan sofocante como cualquier otra.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/25/opinion/1461609068_064922.html
