En su última carrera olímpica en solitario, en su última victoria, la sonrisa fue una mueca de dolor, un grito.
Bajo la cabeza y con los labios besó la pista azul de su última carrera olímpica en solitario.
Una vez digerida la frustración Bolt no podía ser tan cenutrio como para negarse la gloria de su despedida.
La frustración por la ansiedad no calmada le duró segundos al jamaicano, pocos más que le tiempo de sus 200m.
Bolt gritó porque en vez de irse lejos, sintió que detrás de él los secundarios se acercaban, reducían la ventaja.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/08/18/actualidad/1471477649_602838.html
