Cierto que Rosberg saldrá de nuevo sin tráfico delante, aunque al de Wiesbaden le costó mucho más de lo habitual colocar su W07 en la primera plaza.
Y es por eso que en una etapa tan delicada como esta, en la que el campeonato se reinventa cada tres o cuatro años, la irrupción de una figura como la de Max Verstappen ha sido una bendición.
La quinta será para Daniel Ricciardo, que al volante del otro Red Bull tratará de hacer buena su estrategia —también saldrá con los compuestos duros—, y que al igual que Rosberg y los dos bólidos rojos estirará más que Verstappen su primera visita al taller.
Por paradójico que resulte, el Mundial de Fórmula 1, muy probablemente la disciplina deportiva más avanzada que existe tecnológicamente hablando, huele a naftalina por culpa de los cuerpos que la regulan, integrados en su mayoría por ancianos tremendamente conservadores.
El tercer mejor tiempo se lo adjudicó Kimi Raikkonen, muy rápido y constante a lo largo de todos los entrenamientos, mientras que la cuarta plaza la ocupará Sebastian Vettel, su compañero en Ferrari.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/08/27/actualidad/1472331629_662927.html
