Ambos proyectos han producido grandes debates nacionales, pero sobre todo se han enredado por los desgarros entre la corriente más liberal del socialismo y la izquierda clásica.
En un país inseguro frente al yihadismo, preocupado por el paro y castigado por la propaganda del Frente Nacional contra la inmigración y contra Europa, el socialismo se muestra muy débil frente a una derecha en reconstrucción y a una potente ultraderecha, a un año de las elecciones.
Las huelgas realizadas en Francia contra la reforma laboral dejan ver en carne viva las divisiones de la mayoría socialista que gobierna el país desde 2012, a causa del desgaste provocado por este proyecto de ley y acentuado por el propósito de incrementar el arsenal legal de medidas antiterroristas.
A ello se suma el fracaso de la reforma constitucional impulsada por el presidente de la República, François Hollande, quien se ha vuelto atrás en su intención de privar de la nacionalidad a los condenados por terrorismo.
Los críticos de la reforma valoran el proyecto como una vía a la precarización del trabajo y no se conforman con la retirada de los topes a las indemnizaciones por despido, decidida a última hora para suavizar las protestas.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/31/opinion/1459449392_793279.html
