A poco que Francia gravitó sobre Griezmann y la pelota transitó con sentido, Irlanda se agrietó.
La Francia futbolística se divide en dos, la que embrolla el desorientado Didier Deschamps y la que maneja Griezmann.
La pedestre Irlanda, en ventaja durante una hora, solo se rindió ante Griezmann.
Hasta entonces, solo existió la Francia de Pogba, la que no tiene freno, la que solo busca abusar del prodigioso físico de la mayoría de sus muchachos.
Brady acertó con el penalti, consecuencia de una jugada que enmarcó lo que fueron los locales hasta que Griezmann cogió la bandera.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/06/26/actualidad/1466946873_587180.html
