Si me conceden la medalla de las Bellas Artes, follón; si corto dos orejas en Sevilla, follón; si no las corto, follón; si me caso, follón, si no me caso, también; si pido la custodia de mi hija, follón; si toreo una becerrita con mi hija en brazos…”.
La sonrisa de Francisco Rivera (Sevilla, 1974) aparece en la conversación instintivamente como un exorcismo o un contrapeso a las adversidades.
Volvería a hacerlo Francisco Rivera, pero no se le ocurriría divulgar el trance familiar en las redes sociales.
Francisco Rivera y Lourdes Montes, en diciembre de 2015 en Sevilla cuando el matador recibió la Medalla de la Bellas Artes.
De las expectativas y de la repercusión, puesto que Francisco Rivera tiene asumido, asimilado, su papel de hipérbole mediática e itinerante.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/26/estilo/1456492900_917335.html
