Pero la indignación pública por el vídeo de uno de sus cantantes más famosos, Gerardo Ortiz, en el que quema viva a su novia infiel, la ha aprovechado el Gobierno de Jalisco para poner en jaque a la narcocultura mexicana.
La detención de Gerardo Ortiz ha sentado un precedente para perseguir la «apología del delito», pero según los promotores de esta música, eso no quiere decir que vaya a desaparecer.
El Gobierno ha puesto en jaque a la narcocultura, pero ésta utiliza Internet como tabla de salvación.
Así en las emisoras se repite Millones de besos, de Gerardo Ortiz, mientras que su canción más popular es la dedicada al Mini Lic Dámaso —el hijo del Licenciado, uno de los hombres de confianza de El Chapo Guzmán—.
«Lo más importante es no dar nombres y apellidos, porque lo demás lo deduce la gente», señala el expromotor de Ortiz.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/18/mexico/1468857835_769800.html
