Pero el ego argentino le reclama a los jugadores no solo que lleguen a ellas, sino que las ganen.
El yo-yo… yo-yo-yo-yo”, sigue el chistoso, para algarabía de su platea, mientras aparece un tape donde un jugador argentino hace un gol y le reconoce el pase a su compañero.
Y entonces el ego argentino se ensaña, una vez más con él, que se harta y da un portazo, y anuncia que se va.En el aviso de hace unos años, el estandapero provoca.
¿No son argentinos Messi y Maradona?
Todos los argumentos que alimentan el gran ego nacional, entonces, se vuelven en contra.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/28/actualidad/1467149724_737236.html
