Actualmente, disponer de ellos cuesta anualmente alrededor de 20 millones de euros, una cifra que se verá reducida en un millón ya en 2017, y en otros tres millones en 2018.
El quid de la cuestión pasa por dar con el justo equilibrio entre carreras atractivas a ojos del aficionado no especializado y que, al mismo tiempo, puedan afrontarse a partir de unos presupuestos asumibles por parte de los equipos menos musculosos económicamente.
“Lo que hemos hecho ha sido introducir un precio de mercado, aunque los acuerdos de cada uno son distintos.
Teóricamente, todas esas modificaciones harán que los coches sean más rápidos en el paso por curva pero que, al mismo tiempo, consuman más, sobre todo en las rectas, circunstancia que provocará que el límite de 100 kilos de carburante y hora se vea incrementado en un 5%.
Así las cosas, este nuevo tablero de juego también debería fomentar un poco más esa igualdad que hoy brilla por su ausencia, en función de unos parámetros que condicionarán el rendimiento de los prototipos.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/30/actualidad/1462027635_450168.html
