El populismo por lo general acaba un baño de sangre.
En el caso de México, López Obrador etiquetó a ciertos funcionarios o grupos de exfuncionarios, como “la mafia del poder”.
Pero lo que no debe acontecer es que el populismo acabe en una cruenta revolución que bien puede conducir a la instalación de un nuevo populista que también prometerá lo que no puede cumplir… Es un perverso círculo infernal…
Los populistas escogen a un enemigo común, como bien puede ser una parte de la nación a la que se le debe aplastar, encarcelar o destruir.
Me resulta realmente imposible abordar el tema del populismo sin recordar la definición con la que sentenció Henry Louis Mencken a esta política suicida que cuida tanto los pobres que los multiplica por doquier: “Populista es aquella persona que predica ideas que sabe falsas entre personas que sabe idiotas”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/29/mexico/1475183323_896510.html
