No volveremos a ser extranjeros.
Impiden, de iure, y de facto, que los europeos (de distintos orígenes nacionales) sean laboralmente extranjeros (en los otros Estados miembros).
Para que volvamos a ser extranjeros en casa.
Y de la Carta de Derechos Fundamentales (artículo 21.2): “Se prohíbe toda discriminación por razón de nacionalidad”.
Es esencial: para el mercado interior, para el laboral, para la cohesión de un área económica aún muy dispar.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/19/actualidad/1455908355_901902.html
