Y entonces es cuando a ese drama le unes el de que te lo pregunten los demás: ¿Estás otra vez embarazada?
Que, vaya por Dios, si eso es tener barriga que venga Dios y lo vea.
De las pocas cosas que me gustaron de estar embarazada fue justamente esa: tener barriga, esas veces, con una causa aceptada, más bien que mal, por los demás.
Si tienes barriga, o barriguita, me da igual, no hay tregua, ya la ropa no queda igual de bien.
Quién me iba a decir a mí que tendría yo algo en común con Jennifer Aniston.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/13/actualidad/1468426748_920705.html
