Berger, de nuevo en silencio, como si tuviera una mano levantada, un muro de aire a través del que ve viniendo lo que querría decir.
Mi padre murió hace 10 años y escribo lo presente un mes después del fallecimiento de mi madre a los 93 años.
¿Acaso hay cosas que no pueden decir las palabras, y que tampoco puede decir ese imponente silencio que precede a lo que dice?
En Siempre bienvenidos, de 1991, escribe Berger sobre la orfandad: “Ahora, la verdad es que no tengo miedo a la oscuridad.
John prosigue:“En Navidades íbamos a visitar a mis padres y a celebrar, y mi padre me dio mi primera moto.
Fuente original: John Berger: “El silencio no miente” | Babelia | EL PAÍS
