La reacción fue el Tea Party, que ha terminado por controlar al Partido Republicano.
Trump es un problema para el partido y, por ello, todo el establishment ruega que Rubio sea el candidato en noviembre.
Ahora el problema no es acabar con Obama como entonces, sino cambiar la estructura política.
Hay quien sostiene que, si el magnate entra en la contienda, es muy probable que Hillary Clinton sea la próxima presidenta del imperio del norte.
Sólo quedan nueve días, pero no para que acabe o comience el fenómeno Trump, sino para ver más allá, es decir, cómo, cuándo y dónde el establishment republicano encuentra la manera de sacar de la carrera al millonario neoyorquino.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/06/actualidad/1457300723_138509.html
