Sus protagonistas son cuatro intérpretes.
Eva y Toni entienden el teatro de maneras muy distintas, y eso explicaría que no hayan vuelto a trabajar juntos.
Hay productores (y otra gente) obstinados en repetir el lugar común de que las obras de “teatro dentro del teatro” son veneno para la taquilla.
No lo he creído nunca: pienso que al público le encanta asomarse al lugar donde los magos preparan el gran juego.
Hay escenas admirables, pero la puesta de Georges Lavaudant (en el Romea) todavía tiene que asentarse, aflojar sus tuercas y crecer.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/02/08/babelia/1454947050_101066.html
