El partido fue difícil de ver, como lo serán hoy los del Madrid en Malmoe, el Atlético en Madrid ante el Benfica o el Sevilla en Turín ante la Juve.
El Oporto de Casillas ganó al Chelsea de Mourinho, que se está acostumbrando a perder.
Unas más que otras, establecen barreras, en según qué caso y en qué lugar de la geografía española, insalvables.
El Barça sacó así, sin lujos pero con mérito, el primero de sus partidos sin Messi.
Las vueltas y revueltas del mercado han dado en esta situación que aleja al aficionado de su espectáculo favorito.
Fuente: http://as.com/opinion/2015/09/30/portada/1443566650_022805.html
