Es habitual ver los food trucks —nombre en inglés de las furgonetas de venta de comida— por toda la ciudad.
La tendencia de llevar a la calle la comida de autor, gourmet y del mundo está tomando Quito.
Los negocios consolidados como el Inka Burguer, que ya tiene dos camiones de comida y emplea a 30 personas, planean ampliar su plantilla.
La comida ambulante en la ciudad también se ha convertido en una fuente de trabajo y un dinamizador de la economía.
David Maldonado y Mario Hidalgo, gastrónomos y dueños del Inka Burguer, defienden su negocio.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/15/america/1468540318_904048.html
