He aquí una diferencia clave: los servicios de suscripción en streaming como Spotify pagan a los artistas según los streams (cada arranque de escucha) de sus obras.
“Hoy, la industria musical escoge dejar y monetizar el 95% de esos vídeos”, agrega un portavoz de YouTube.
Y todos piden lo mismo: que la Comisión actúe para garantizar un reparto «más justo» de los ingresos digitales y los «proteja» frente a YouTube.
YouTube no confirma las cifras —a preguntas de este diario, rechaza proporcionarlas— pero destaca otros aspectos del informe.
Además, consideran desde YouTube, analizar sus datos según la cantidad de clics es «un error».
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/07/15/actualidad/1468595144_854008.html
