Cuando sembrando la confusión se declara que hay nación catalana porque hay muchos catalanes que así lo piensan, o nación española por lo mismo, se olvida que desde hace tiempo ya el hecho de la identidad es cuantificable.
Por supuesto, los nacionalistas no dudan: aunque solo una minoría se identifique con la identidad nacional, la nación existe.
El episodio supone una gota más en el proceso de erosión del vínculo que, a pesar de todo, ha unido hasta hace poco a Cataluña con la nación española.
Es, sin duda, más presidenciable ahora que antes.
Es la trampa que le tendió el periodista de La Vanguardia a Felipe González, convirtiendo su reconocimiento de la identidad nacional catalana en afirmación de la nación.
Fuente: http://elpais.com/politica/2015/10/02/actualidad/1443815019_136646.html
