Las ventas privadas viven su Edad de Oro.
Las ventas privadas, por el contrario, reflejan un escenario más real a la hora de valorar las piezas y se alejan del ruido de intermediarios, modas y tendencias.
Pero como todo en el arte de hoy es una especie de eterno retorno, esta fortaleza de las ventas privadas también refleja la intensa búsqueda de los privilegiados del dinero de piezas-trofeo.
Porque desde luego cuando uno destina decenas de millones de euros a un cuadro si algo no pretende es equivocarse.
El mercado mundial de las subastas se contrae debido al parón económico global pero emerge, al mismo tiempo, el de las transacciones privadas.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/02/18/actualidad/1455833647_576835.html
